
"Eres la primera persona que me dice que le caigo mal"
Por: Miguel Sánchez.
miguel@circovip.com
Para alguien que como yo no come sano, no corre ni medio kilómetro diario y menos se le ocurriría tomar Magnesol, entrevistar al doctor Perez Albela era casi todo un encuentro con un iluminado, al que nunca –ni por asomo- me pareceré algún día.
Cuando me preguntaron sobre la posibilidad de entrevistar al doctor no pude sino ponerme contento. Por alguna razón Perez Albela forma parte de aquel mosaico del ser peruano. Y en su persona se conjugan la picardía, la inteligencia y lo -mal entendido como- criollo. Todo eso disfrazado con un correcto discurso sobre la vida sana, que se trasmite por años a través de la radio y la televisión peruanas.
En resumen, el doctor –como le dicen todos sus seguidores- siempre me pareció un tipo buena onda. Ya sea en la tele o en radio Inolvidable o las veces que me lo crucé en Radio Nacional me dio la sensación de ser un tipo agradable. Pensaba eso hasta antes de conocerlo, como se darán cuenta en esta entrevista realizada a tropezones.
- Señor usted me ha caído muy mal, le dije antes de despedirme. En el fondo creo que esperaba con esa oración encontrar algún recodo de preocupación por el otro de su parte. Recodo que en ningún momento apareció, y que a lo largo de las horas que estuve esperando por entrevistarlo nunca asomó.
- Eres el primero que me dice eso, respondió sin parecer entender bien lo que le decía, mientras me apuntaba la dirección de la tienda donde me podían regalar su libro sobre el Magnesio.
En defensa de José Luis Pérez Albela, a quien le dije de saque Jorge Luis, puedo decir que no toda es su culpa. Primero, descoordinaciones que me obligaron a esperar, un sábado a la hora del almuerzo, dos horas sentado en una vereda. Segundo, la escasez de algún plato con carne de verdad con el cual aplacar el hambre y la espera. Tercero, y esto si es su culpa, la brillante idea de que sea una entrevista filmada en la que él haría las veces de entrevistador y yo –periodista inteligente según él- el entrevistado. Y encima usar la entrevista que me iba a hacer para su programa de Canal 13. Demasiado.
A continuación presento una breve relación de preguntas-respuestas. La relación es muy desordenada y algunas preguntas no tienen relación lógica con la última respuesta, esto debido a las interrupciones que hacían sus seguidores a quienes el doctor los llamaba a la cámara para preguntarles “desde cuándo toman magnesol” o para obsequiarles (en cámara) un mini libro repleto de chistes, algunos colorados, eso sí.
¿Y qué le diría a la gente que dice que la comida que propone de dieta es fea? Y que ellos prefieren respetar aquel placer por el comer.De pronto se le acerca una señora a quien la llama para presentarle a un joven periodista (o sea yo). Le pregunta mirando a la cámara y acercándole el micro, que ha tenido en toda la entrevista, sobre cómo le ha ayudado el magnesol. La señora detalla una larga lista, el camarógrafo la reconoce como “caserita”. Gracias doctor, siempre lo sigo. Se despide.
Las últimas dos preguntas fueron sobre la diabetes y el asma. Para ambas enfermedades debía tomar Magnesol y leer un libro que inútilmente trató de regalarme, no porque no se lo haya recibido sino porque ya no había en el stand. Medio en broma medio en serio le dije que si usaba la entrevista filmada lo denunciaba. Así que si me ven en su programa uno de estos días, me avisan.